Bicho con menos de un mesGracias Bichín, gracias por haber hecho nuestras vidas más felices, por habernos hemos mejores personas, por habernos enseñado que se puede querer hasta la extenuación a una criatura de apenas medio kilo de peso, por mostrarnos que el amor a los animales puede ser tanto más  grande como el que profesamos por los seres humanos (animales al fin y al cabo).

Bicho era un hurón de unos 4 años y medio. Con menos de un año le surgió una queratitis en un ojo, posiblemente por alguno de los trompazos que se daba al jugar, que se lo dejó con una catarata. Los hurones ven poco, viven en madrigueras, así que la pérdida de visión de un ojo nunca le supuso problema. Cuando cumplió 2 años, tuvo un problema de salud muy serio que le hizo dejar de comer, hasta hacernos temer por su vida, y que a pesar de nuestros esfuerzos y de los de varios veterinarios, no llegó a curarse totalmente. Aún así, Bicho se recuperó casi del todo pero dejó de comer con normalidad. Durante más de un año, estuvimos alimentándole con huevo crudo en una jeringuilla, y recuperó buena parte de su vitalidad. Siguió regalándonos momentos adorables, siempre dispuesto a "huronear" por los rincones, a dar un paseo por el campo o esconder un trozo de comida. Eso si, la sandía nunca la perdonó, hasta casi su último aliento tuvo fuerzas para dar un buen bocado a unos trozos, se llevó una sabrosa y refrescante sensación con él.

Bicho bostezando

Ayer nos dejó. Se fue en paz, casi sin darse cuenta, aunque nos decía que de algún modo él sabía que el final estaba cerca, sin entender qué le estaba pasando ni por qué. Lo llevamos al veterinario el viernes pasado y nos dijo que su estado era preocupante. Tenía unas manchas rojas por todo el cuerpo (mala coagulación por falta de plaquetas), causada por una terrible anemia, y había perdido pelo en el rabo y parte del cuerpo. Sin embargo, mantenía dignamente gran parte de su vitalidad, mermada desde hace unos años. Su antigua enfermedad parecía estar resurgiendo con voracidad atroz, devorando su pequeño cuerpo. Este pasado lunes le hicimos una transfusión de sangre de otro hurón (mucha gente en foros se ofreció a que sus hurones actuaran de donantes, nunca podremos agredecérslo lo suficiente), con la incierta esperanza de que Bicho recuperara parte de sus fuerzas y siguiera luchando mientras el veterinario buscaba la causa de su inexorable decaer. El martes pasado empezó a desfallecer vertiginosamente, apenas si se tenía en pie para poder hacer pis o caca. La transfusión no había surtido el efecto esperado, estaba tan débil que lo que había hecho era acelerar el curso de los acontecimientos.

Ya casi sin esperanza, continuamos dándole su medicación. Su compañera, prácticamente madre, Raquel, la que le trajo a mi vida (nunca podré agradecértelo lo suficiente), estuvo con él en todo momento, ayudándole a hacer sus necesidades ya que apenas podía solo, limpíandole y mimándole sin cesar, hasta que hacia las 4 y media de la mañana, Bicho decidió que ya era suficiente, siempre fue muy inteligente, y muy terco, y por ello y a pesar de ello no quería hacernos sufrir más y se fue con su último suspiro. Las lágrimas inundaron su precioso cuerpo, ya tranquilo, en reposo, querríamos haberle tenido con nosotros un poco más, un instante infinito, pero el tomó la decisión más sabia. Le enterramos rodeado de flores y de lo que más le gustaba, las pasas y unos trozos de sandía. Ahora mismo otras flores crecen encima de él, que generoso se cede a ellas para que crezcan esplendorosas.

Bicho recostaditoNuestro queridísimo Bicho no se ha ido sin rumbo, si no que está de viaje hacia el arco iris, donde moran los hurones cuando nos dejan, para poder ser ellos mismos, ir a su aire y juguetear mordiéndose con cariño, como a ellos les gusta y nosotros les enseñamos a no hacer con nosotros mismos. Donde quiera que veáis un arco iris, allí estará Bicho. Ya no oiremos tu cascabel, que era siempre alegre anuncio de tu aparición para pedir amablemente un poco de atención y si acaso un trozo de carnecita, de fruta, y mimos, muchos mimos. Qué cariñoso eras, tenías un corazón más grande que todo tu cuerpo.

Gracias Bicho por habernos enseñado una lección de valor incalculable, la lección del amor a otros animales, la alegría de darlo todo por unas criaturas tan parecidas a nosotros aunque muchos se nieguen a reconocerlo, inteligentes, agradecidas, que nos dan tanto sin apenas exigirnos nada, pero que cuanto más les damos, más nos devuelven ellas, centuplicado.

Bicho, adorable y feliz entre las flores

Cómo podremos agradecertelo por habernos enseñado el valor del sacrificio realizado con gran alegría, por darnos una razón para seguir adelante, destruir nuestro egoismo. Gracias por habernos hecho más humanos, mejores personas, por habernos demostrado que la felicidad está dentro de nosotros, pero necesita salir e impregnar a otras criaturas para crecer y desarrollarse, que se puede querer a todos los animales que no son humanos más allá de lo mensurable o lo racional. Ójala que donde quiera que estés haya campos enteros de sandías y casitas de chocolate, que puedas devorar sin prevención. Ya no nos necesitas, has sido feliz a pesar de las adversidades, lo sabemos porque nos has hecho tan felices a nosotros.

Te recordaremos siempre.

Abel y Raquel