La soberanía alimentaria: El futuro de los alimentos
Este interesante documental muestra una realidad silenciosa que amenaza el futuro de la producción de alimentos y la biodiversidad en la tierra. Refugiándose en la falacia de que la biotecnología y los alimentos transgénicos van a solucionar el problema del hambre en el mundo, las grandes multinacionales agrícolas y alimentarias, como el paradigmático caso de Monsanto, están intentando acaparar el mercado de semillas. Están "patentando la vida", modificando genéticamente cualquier cultivo milenario para poder apropiarse de él, y lanzando demandas millonarias a todos aquellos agricultores que ven sus cultivos contaminados involuntariamente por sus patentes transgénicas. Están reduciendo la diversidad de especies cultivadas fomentando el monocultivo de apenas unas pocas especies de productos de primera necesidad. Al eliminar dicha variabilidad, están haciendo vulnerables las cosechas a plagas, están obligando a utilizar productos químicos para controlarlas que ellos mismos comercializan. Además están promoviendo tecnologías como "Terminator", cultivos que "se suicidan" en cada cosecha, produciendo semillas estériles, para que los agricultores no puedan reutilizar sus propias semillas en la siguiente temporada.
Además, están impidiendo que los productos con ingredientes transgénicos sean etiquetados como tal para poder diferenciarlos de aquellos que no los tienen, no sólo para evitar el posible impacto en las ventas, si no para evitar cualquier posibilidad de rastrear los efectos de dichos productos en las personas, para que cualquier reacción adversa, alergia o efecto no deseado no pueda ser relacionado con sus ingredentes genéticamente modificados.
Y no sólo no están acabando con el hambre en el mundo, si no que están perjudicando a los agricultores de subsistencia, ya que están empujando los precios de las semillas transgénicas para hacerlas incluso más baratas que aquellas conseguidas en origen. Están privando a los agricultores de su legado de miles de años de mejoras y adaptaciones de sus cultivos para hacerles esclavos de las variantes transgénicas, que de hecho se están mostrando menos resistentes, y en ocasiones proporcionando incluso cosechas inferiores a las
autóctonas.
Es ésta una realidad inquietante, y para combatirla hay que exigir que el poder multinacional y económico no pueda pasar por encima de los derechos de agricultores y consumidores, que deben estar perfectamente informados. La salud de la gente no puede estar bajo el más mínimo riesgo. Los gobiernos están convirtiéndose en cómplices de esta dinámica al no legislar adecuadamente para defender a sus ciudadanos. Ante esta realidad, hay que promover el consumo de productos de cultivo biológico, de variedades que no hayan sido genéticamente modificadas, aquellas que han sido obtenidas tras generaciones de evolución y mejora, que han demostrado durante siglos que son seguras y saludables, y que además no plantean problemas morales.
Video: El Futuro de la comida
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